La NASA ha publicado resultados de una prueba de navegación destinada a mejorar los aterrizajes en la Luna y otros planetas. Un dron Alta-X equipado con el sistema SPLICE simuló maniobras de descenso y llegada a la superficie el 27 de agosto, en Rogers Dry Lake, cerca del centro Armstrong de la agencia en California.
El ensayo buscaba comprobar cómo un vehículo puede escoger por sí mismo una zona segura. El equipo utiliza información de sensores y de detección por luz para elaborar mapas de elevación de alta resolución. Con esa representación del terreno, el sistema examina posibles puntos de llegada y cambia el destino si considera insegura la zona prevista.
Un laboratorio de descenso sobre la Tierra
SPLICE reúne capacidades de guiado, navegación y control en una carga experimental. Los investigadores del Johnson Space Center, en Houston, desarrollaron el equipo y trabajaron con especialistas de Armstrong para instalarlo en el dron. Los ensayos de junio y julio sirvieron para comprobar comunicaciones, gestión de datos, telemetría y funcionamiento de las órdenes.
La prueba permite evaluar en un entorno terrestre procesos que serán necesarios en otros cuerpos celestes. El objetivo final es que las naves puedan reconocer obstáculos y ajustar su trayectoria durante el descenso. La agencia relaciona estas capacidades con futuras misiones robóticas y tripuladas, además de posibles aplicaciones en vehículos que se desplazan por una superficie.
Una tecnología que sigue acumulando ensayos
El proyecto tiene antecedentes de pruebas de vuelo en 2019 y de demostraciones de sensores en 2020. La NASA explica que las nuevas maniobras elevan el grado de madurez del sistema para su integración en otras plataformas. También señala que trabaja con proveedores comerciales de módulos lunares interesados en incorporar versiones de esta tecnología.
El resultado comunicado ahora corresponde a un ensayo con un dron sobre terreno terrestre. Su interés está en comprobar el conjunto de sensores y decisiones que ayuda a una nave a aterrizar con precisión. La adaptación a un vehículo de misión exige que esas capacidades sigan probándose e integrándose con el resto de sus sistemas.





