Rok Nežič, científico y divulgador del observatorio y planetario de Armagh, tiene ahora un asteroide con su apellido. El cuerpo, identificado como (20560) Nežič, fue descubierto en Nuevo México en 1999. El investigador explicó a BBC News NI que recibir el reconocimiento cumple una aspiración que le acompañaba desde que supo que estos objetos podían llevar nombres de personas.
Nežič llegó al centro en 2015 para realizar un doctorado en física espacial y del clima y se quedó trabajando allí. Actualmente participa en visitas y actividades de divulgación. Otro empleado del observatorio, Shane Kelly, también ha recibido recientemente un reconocimiento de este tipo.
Un nombre después de conocer la órbita
La denominación de pequeños cuerpos del sistema solar se rige por el procedimiento de la Unión Astronómica Internacional. Los descubridores pueden proponer nombres cuando las órbitas están suficientemente determinadas. La asignación combina el reconocimiento personal con un catálogo que permite identificar cada objeto sin confusiones.
El asteroide de Nežič tiene unos 10,9 kilómetros de diámetro, según la información recogida por la BBC. El asociado a Kelly alcanza aproximadamente 15,6 kilómetros. Se trata de dimensiones considerables entre los objetos que reciben actualmente nombres de personas, dado que muchos cuerpos grandes fueron identificados y denominados hace tiempo.
Divulgar también forma parte de la astronomía
Nežič explicó que su asteroide permanece en el cinturón y orbita alrededor del Sol. La noticia no describe una amenaza para la Tierra ni un descubrimiento realizado esta semana: el acontecimiento es el reconocimiento mediante su denominación. Confundir ambos extremos convertiría un homenaje científico en una alarma completamente ajena a los datos.
El caso pone el foco en personas que acercan la astronomía al público, además de participar en investigación. Para el visitante de un planetario, el nombre de quien explica el cielo puede ser una referencia local. Para el catálogo astronómico, desde ahora también identifica una roca que llevaba casi tres décadas registrada. No hace falta viajar hasta ella para que el homenaje tenga bastante recorrido.







