La conferencia de Naciones Unidas sobre biodiversidad, COP17, cerró el sábado en Ereván con una hoja de ruta para acelerar la protección de la naturaleza hasta 2030. Según el balance de la Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica y la información publicada el domingo por la ONU, la revisión global concluye que el mundo no lleva el ritmo necesario para alcanzar sus 23 objetivos.
El llamado Yerevan Pathway identifica prioridades para responder a ese retraso: abordar subvenciones e incentivos que perjudican a la naturaleza, reforzar el apoyo financiero, científico y técnico a países en desarrollo, y alinear los presupuestos nacionales y las decisiones económicas con el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal. La hoja de ruta también insiste en mejorar la aplicación, el seguimiento y la rendición de cuentas.
Decisiones y participación de las comunidades
La conferencia adoptó casi cincuenta decisiones en ámbitos como áreas protegidas, bosques, gestión de fauna, especies invasoras y biodiversidad marina y costera. El balance institucional incluye además las Sevan Guidelines, reglas de funcionamiento de un nuevo órgano permanente que refuerza la participación de pueblos indígenas y comunidades locales en la política internacional sobre biodiversidad.
Ese resultado describe cambios en el marco de cooperación, sin demostrar todavía una mejora concreta de un ecosistema. La propia secretaría sitúa la prueba de los acuerdos en lo que los gobiernos hagan al regresar a sus países: modificar políticas, movilizar recursos y medir resultados. Aprobar una decisión y ejecutarla siguen siendo dos pasos diferentes.
Dinero anunciado, resultados pendientes
Durante la cita se anunciaron cerca de dos mil millones de dólares de nueva financiación para biodiversidad. El comunicado menciona 560 millones vinculados a la reposición del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, 500 millones a través de Species Recovery Alliance y más de 330 millones mediante Value Nature Fund. Son anuncios recogidos por la organización, sin que este balance equivalga a una auditoría de desembolsos ya realizados.
La siguiente conferencia, COP18, está prevista en Ecuador en 2028, según la secretaría. Hasta entonces, el foco pasa de la negociación a la aplicación nacional de los compromisos. El comunicado de cierre informa sobre lo acordado, pero no sustituye a los documentos de decisiones ni permite dar por cumplidas las metas de 2030 por el hecho de haber aprobado otra hoja de ruta.







