Juan Atkins ha fallecido a los sesenta y cuatro años. Su agencia, Greensmith Artists, confirmó la noticia directamente a Resident Advisor el domingo 1 de noviembre. El medio especializado explica que el productor fue encontrado inconsciente en un hotel de Ciudad de México antes de una actuación prevista y trasladado a un hospital. No se incorpora como hecho una causa médica que no esté confirmada.
La muerte de Atkins deja una pérdida importante para la historia de la música electrónica. Nacido en Detroit en 1962, creció en Belleville, donde conoció a Derrick May y Kevin Saunderson. Los tres quedaron asociados a la denominación Belleville Three, un grupo de creadores decisivo en el desarrollo del sonido de Detroit durante los años ochenta.
De Cybotron a Model 500
Su recorrido incluyó Cybotron, el proyecto que formó con Richard Davis, y después la actividad bajo el nombre Model 500. Esos nombres permiten seguir distintas etapas de una obra que combinó sintetizadores, percusión electrónica y referencias al futuro. Entre sus grabaciones más conocidas se encuentra No UFOs, publicada en 1985.
Atkins también impulsó el sello Metroplex, una plataforma relevante para sus producciones y para otros músicos de su entorno. Su influencia no se limitó a una ciudad: la circulación de esos discos ayudó a conectar la escena estadounidense con públicos y artistas europeos. El reconocimiento de su papel no significa que un género surgiera de una sola persona ni de un único disco.
Una carrera ligada a sus herramientas
MusicRadar recuerda una entrevista propia realizada en 2012, en la que Atkins señaló la caja de ritmos Boss DR-55 como una de sus herramientas favoritas. Ese testimonio aporta una mirada directa a su forma de trabajar y al lugar de las máquinas en una música que convirtió la programación en expresión artística.
La despedida puede contarse desde esa trayectoria documentada, sin completar con rumores los detalles que no se han aclarado. Sus proyectos, sus colaboraciones y los discos que permanecen disponibles permiten situar su legado. La noticia del fallecimiento procede de su representación, comunicada a un medio identificado; cualquier información posterior sobre las circunstancias necesitará la misma atribución y una comprobación específica.







