La historia de Mägo de Oz llegará al cine el 6 de noviembre con Fiesta pagäna, dirigida por Álvaro Brechner. El estreno viene acompañado de un conflicto entre Txus di Fellatio y la productora sobre el proyecto y su denominación. Las partes han expuesto versiones diferentes a El País; no hay en la información consultada una resolución judicial que cierre esa disputa.
El músico sostiene que autorizó determinados usos del nombre del grupo y del suyo, pero cuestiona el registro de Fiesta pagana y la forma en que se presenta la historia. Afirma haber demandado a la productora. Patricia González, responsable de El Sueño Eterno, responde que no habían recibido esa demanda y defiende la tramitación de la marca que realizaron.
Una ficción sobre una banda real
Brechner explica que construyó la película a partir de conversaciones con miembros actuales y antiguos. Su enfoque incorpora las fricciones entre músicos, mientras Txus considera que ese aspecto ocupa demasiado espacio. La discrepancia afecta, por tanto, tanto a cuestiones contractuales como a quién cuenta una trayectoria compartida y con qué selección de episodios.
En el reparto figuran Adrián Lastra como Txus, Adrià Mondaray como José Andrea y Guillermo Furiase como Moha. Es una dramatización: las escenas y los diálogos no deben leerse como documentos literales de lo ocurrido. Ese matiz importa especialmente cuando la promoción se mezcla con acusaciones entre personas reales.
El repertorio sigue por encima de las peleas
Mägo de Oz consolidó su popularidad con discos como La leyenda de La Mancha, Finisterra y Gaia. Su combinación de guitarras, violín y flauta permitió que canciones nacidas en el circuito del rock llegaran a públicos mucho más amplios. La película parte de ese recorrido, además de las salidas y cambios de integrantes.
La discusión sobre derechos y representación continúa abierta según los testimonios publicados. Hasta que exista documentación concluyente, corresponde atribuir las afirmaciones a cada parte y separar las demandas anunciadas de las resoluciones firmes. El estreno permitirá valorar la obra cinematográfica; no convierte por sí mismo su versión de los hechos en la única posible.







