El crédito al consumo de Estados Unidos creció en septiembre a una tasa anualizada y ajustada por estacionalidad del 6,4%, frente al 1,9% revisado de agosto. La Reserva Federal publicó los datos en su boletín G.19 del 6 de noviembre. Septiembre figura como un mes preliminar, por lo que sus cifras pueden ser revisadas.
El ritmo de septiembre supera también el 4,1% revisado de julio. Para el conjunto del tercer trimestre, la variación anualizada fue del 4,2%, después del 3,1% del segundo. Las cifras mensuales y trimestrales describen periodos distintos; el boletín expresa ambas como tasas anuales para facilitar la comparación.
Una tasa anualizada no es la subida de un solo mes
El 6,4% no significa que el saldo aumentara en esa proporción entre agosto y septiembre. La nota metodológica especifica que las variaciones porcentuales se presentan a una tasa anual simple y se calculan a partir de datos sin redondear. Mantener esa convención evita exagerar la magnitud del cambio mensual.
El componente renovable, que incluye el crédito de tarjetas, creció a un ritmo anualizado del 14,5% en septiembre, tras caer un 4,4% en agosto. El no renovable avanzó un 3,6%. Este último agrupa, entre otras modalidades, préstamos para vehículos y educación, según la clasificación publicada por la Reserva Federal.
Qué incluye el saldo y qué queda fuera
El saldo total ajustado por estacionalidad alcanzó 5.224,4 miles de millones de dólares en septiembre, unos 5,22 billones en la escala numérica utilizada en español. De ese importe, 1.368,5 miles de millones corresponden al componente renovable y 3.856,0 miles de millones al no renovable; los totales publicados están sujetos a redondeo.
La cobertura del indicador excluye los préstamos garantizados por inmuebles. Por eso, el total del G.19 no debe presentarse como la deuda completa de los hogares estadounidenses. Es una estadística de crédito al consumo con un perímetro definido, no un balance de todas sus obligaciones financieras.
La lectura comprobada es una aceleración del crédito al consumo en septiembre dentro de esa definición. El informe no determina por sí solo por qué cada familia se endeudó ni permite trasladar el promedio a un prestatario concreto. Además de su carácter preliminar, conviene conservar la diferencia entre saldo pendiente y tasa de variación anualizada.





