Natalia Sáez aconseja abandonar los calendarios rígidos de riego y observar el sustrato de las plantas de interior cuando comienza la temporada de calefacción. En una entrevista publicada este domingo por HOLA, la divulgadora explica que el frío exterior, las horas de luz y el aire de la vivienda actúan a la vez y obligan a revisar las condiciones de cada maceta.
Su recomendación es comprobar las necesidades de la planta antes de añadir agua, en lugar de mantener automáticamente la rutina del verano. También pide evitar el aire directo de radiadores y aparatos de climatización. La distancia adecuada depende de la especie: una planta tropical sensible no responde igual que una suculenta a las variaciones del ambiente doméstico.
No todas las habitaciones secan igual
La guía de la Royal Horticultural Society ofrece un matiz útil: una maceta situada en una habitación fresca necesita agua con menos frecuencia que otra en una estancia cálida. La calefacción central puede acelerar el secado cuando reduce la humedad del aire. Por eso, la estación del año por sí sola no determina cuántos días deben pasar entre dos riegos.
Esa misma guía recomienda comprobar si el sustrato necesita agua antes de regar y dejar que el exceso salga por los orificios de drenaje. Después conviene vaciar el agua acumulada en el plato. Mantener la maceta sumergida durante largos periodos puede sustituir el aire del sustrato por agua y perjudicar las raíces, según la entidad hortícola.
Luz y corrientes también cuentan
Sáez propone elegir una ubicación estable y evitar mover las plantas cada semana. La RHS recuerda que en invierno pueden aprovechar una luz solar más débil, pero advierte de los rincones fríos detrás de cortinas cerradas y de las corrientes. También señala que la proximidad a los radiadores puede secar las hojas y oscurecer sus bordes.
El cuidado se ajusta a la combinación de especie, luz, temperatura y humedad, no a una regla idéntica para todas las casas. La entrevista aporta criterios para revisar la rutina estacional y la guía los sitúa en condiciones de cultivo concretas: observar el sustrato y el entorno permite decidir cuándo regar sin convertir el calendario en una obligación.





