Gabi Martínez explica en una entrevista publicada el 7 de noviembre por Letra Global que la idea de Gritadero comenzó a tomar forma a principios de los años dos mil, dentro de una novela de ciencia ficción que dejó inacabada. El escritor recuperó después aquella intuición para construir una ficción sobre la voz propia y la posibilidad de convertir una descarga individual en una experiencia compartida.
En el centro de la novela están Tanit y Lupe, dos jóvenes de procedencias distintas que se conocen en la montaña rusa de un parque de atracciones. La sinopsis de Random House sitúa en esa amistad y en sus gritos el origen de un movimiento inesperado. Es la premisa narrativa del libro, sin equivaler a la descripción de una organización real.
Dos personajes y maneras distintas de disentir
Martínez cuenta a Letra Global que una de las protagonistas expresa su disidencia mediante la creatividad, mientras la otra descubre una fuerza que desconocía. La alianza permite desarrollar lo que él llama una disidencia creativa. Su explicación se refiere a la intención con la que construye los personajes y a las preguntas que propone al lector.
Entre las reglas del encuentro que imagina la novela aparecen no tocar ni grabar. El autor las relaciona con una renuncia deliberada a la violencia y con la búsqueda de una relación más horizontal entre los participantes. Frente a otros trabajos suyos, dice haber elegido aquí una narración más directa, en lugar de mantener una tensión poética constante.
Una ficción dentro de una trayectoria más amplia
La ficha de Penguin Random House sitúa Gritadero junto a una obra que combina viajes, ensayo, narrativa y naturaleza. Cita títulos anteriores como Sólo para gigantes, Un cambio de verdad, Voy y Las defensas, e identifica a Martínez como director de LiterNatura y codirector de Animales invisibles. Ese recorrido sirve de contexto para su nueva propuesta.
La entrevista permite conocer cómo interpreta el escritor la fuerza del grito en su novela. Martínez presenta la literatura como una invitación a pensar y explorar respuestas, y rechaza describir este libro como una receta cerrada. Su explicación sitúa el interés en pasar del gesto individual al encuentro entre personas diferentes, el mismo movimiento que articula la alianza de Tanit y Lupe.





