Quince restaurantes de Cerdeña participan en A tavola senza schermi, una experiencia para recuperar la conversación durante las comidas familiares. El Consejo Regional explica que la prueba dura un mes y que los establecimientos se adhieren voluntariamente. No se ha aprobado una prohibición general de los móviles en todos los restaurantes de la isla, aunque algunos titulares puedan dar esa impresión.
La iniciativa nace de la colaboración entre Anna Cau, garante regional de infancia y adolescencia, y Fipe-Confcommercio Sardegna. Los locales ofrecen juegos, materiales para colorear e información para las familias. El objetivo es que esperar la comida o compartir la sobremesa tenga alternativas concretas a entregar una pantalla al menor.
Pedir menos móvil exige ofrecer algo a cambio
El planteamiento no consiste únicamente en retirar un objeto de la mesa. Introduce actividades que pueden compartir adultos y niños, de modo que la conversación no dependa de ordenar que alguien se entretenga solo. Ese cambio resulta relevante: una instrucción sin alternativa puede ser difícil de sostener cuando la comida se retrasa o los pequeños ya han terminado.
Los promotores también señalan el papel de los adultos como ejemplo. Es complicado reclamar atención mientras se revisan mensajes entre plato y plato. La propuesta invita a modificar una dinámica compartida, sin presentar a las familias como responsables únicas de un problema ni prometer resultados clínicos a partir de una cena.
Una prueba para observar antes de ampliar
Los restaurantes participantes se reparten por distintos municipios de la isla. La organización prevé valorar la experiencia antes de extenderla a más establecimientos. Esa evaluación debería distinguir adhesión, uso de los materiales y acogida de las familias: repartir un juego no demuestra por sí solo un cambio duradero de hábitos.
Directo al Paladar recoge este domingo la iniciativa en su sección de viajes y gastronomía. Su interés está en una medida pequeña y comprobable dentro de un entorno cotidiano. Si funciona, podrá ampliarse con lo aprendido; si aparecen dificultades, el formato piloto permite corregirlas. La conversación vuelve a la mesa con una ayuda práctica, no con una ley imaginaria para toda Cerdeña.







