Comprar una baliza V16 exige mirar algo más que el reclamo de la caja. La DGT mantiene un registro de marcas y modelos certificados que permite comprobar el dispositivo concreto. El organismo advierte de que anunciarse como conectado no basta para acreditar que un producto ha superado el proceso de certificación.
La comprobación práctica consiste en comparar la denominación del modelo y el certificado con la ficha oficial. También debe revisarse la fecha de caducidad de la conectividad, impresa en el envase y en el dispositivo. La DGT explica que el coste de ese servicio se incluye en la compra y que la disponibilidad mínima prevista es de doce años.
Un certificado finalizado no cuenta toda la historia
El registro distingue además modelos cuyos certificados de fabricación han terminado su vigencia. La propia DGT señala que los dispositivos adquiridos bajo esos certificados pueden seguir siendo válidos para sus usuarios hasta el final de su vida útil. Convertir toda esa tabla en una lista de balizas prohibidas sería una conclusión incorrecta.
A quién alcanza la obligación
La versión conectada es obligatoria desde el 1 de enero de 2026 para turismos, vehículos mixtos, autobuses y automóviles destinados al transporte de mercancías, según la comunicación de Tráfico. La información no debe extenderse sin matices a cualquier vehículo o matrícula extranjera: la circulación internacional tiene su tratamiento específico.
La instrucción difundida por la DGT explica que los vehículos matriculados en otros países que circulen internacionalmente por España pueden utilizar los triángulos u otro dispositivo equivalente admitido por la normativa de su país de origen. Para un coche matriculado en España, conviene consultar también las condiciones del país de destino antes de viajar.
Esta comprobación no elige una marca ganadora ni constituye una prueba de luminosidad, autonomía o resistencia. Su utilidad es otra: evitar comprar un aparato parecido al correcto. Antes de pagar, guarda la referencia exacta, abre el registro oficial y contrasta los datos. Si no coinciden, pide aclaración al vendedor antes de considerar el equipo válido.







