Los Cincinnati Bengals han situado la continuidad de su rutina en el centro de su preparación en Madrid. Zac Taylor ha explicado este jueves, antes del entrenamiento en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, que quiere conservar el ritmo de reuniones, comidas y trabajo sobre el campo. El equipo se enfrentará a los Atlanta Falcons el domingo 8 de noviembre en el Bernabéu.
El entrenador ha descrito la sesión del jueves como la más larga e intensa de la semana, con atención a las situaciones de tercer down. La prioridad es que el cambio de país y los desplazamientos en autobús interfieran lo menos posible en unos horarios que los jugadores conocen.
Un viaje adelantado para conservar la semana de trabajo
Taylor relaciona esa planificación con la decisión de viajar el martes por la noche y disponer de dos entrenamientos en España. También ha señalado la necesidad de ajustar las comidas a los trayectos y al trabajo sobre el campo. El club presenta esa organización como una forma de mantener el ritmo habitual durante la estancia.
El plan logístico que los Bengals detallaron el 3 de noviembre contemplaba una delegación de 201 personas y un vuelo de unas ocho horas en un avión de 306 plazas. La cifra de viajeros incluye al conjunto de la expedición: no es un recuento de jugadores convocados.
Material enviado antes de la llegada del equipo
La preparación comenzó meses antes. Según el relato del director de operaciones, Jeff Brickner, y del responsable de equipamiento, Adam Knollman, parte de los suministros llegó por transporte marítimo dos semanas antes del viaje. El envío incluía agua, bebida deportiva y material informático para las reuniones.
El despliegue también exigió inventariar el contenido de los bultos para aduanas y preparar adaptadores para los equipos eléctricos. La previsión del club es dejar el material tras el partido para su regreso por separado: volará a Newark y continuará por carretera hasta Cincinnati, con el siguiente entrenamiento del miércoles como referencia.





