Suiza ha ampliado sus sanciones relacionadas con Rusia y Bielorrusia mediante la incorporación de medidas del paquete número 21 de la Unión Europea. El Consejo Federal adoptó la decisión el 4 de noviembre. La actualización incluye a otras 254 personas, empresas y entidades sujetas a la congelación de activos y a la prohibición de poner recursos económicos a su disposición.
Las personas incluidas también quedan sometidas a restricciones de entrada y tránsito por Suiza. El comunicado federal separa dos fechas de aplicación: las listas actualizadas entraron en vigor a las 23:00 del 4 de noviembre, hora suiza, mientras que las medidas sectoriales comienzan a aplicarse el 5 de noviembre.
Bancos, exportaciones y buques
En el ámbito financiero, el Gobierno anuncia prohibiciones de transacciones con 33 bancos rusos, un banco de un tercer país y 17 entidades financieras y proveedores de servicios de criptoactivos. El alcance comunicado comprende asimismo cinco empresas de terceros países, cuatro aeropuertos rusos y dos puertos. La medida se refiere a las entidades designadas, no a una prohibición general de cualquier operación bancaria.
Otras 41 empresas quedan sujetas a controles de exportación reforzados. Además, 41 buques vinculados a la denominada flota en la sombra rusa pasan a estar afectados por restricciones de compra, venta y prestación de servicios. El Consejo Federal amplía también prohibiciones sobre bienes destinados a reforzar capacidades militares y tecnológicas, particularmente en los sectores aeroespacial y de fabricación de drones.
Energía y criptoactivos
En energía se introduce una obligación de información sobre la venta o transferencia de propiedad de buques de gas natural licuado a terceros países. En criptoactivos, se impide que nacionales rusos y residentes en Rusia adquieran participaciones en compañías suizas que prestan esos servicios.
La aplicación suiza contiene matices: el Gobierno ha decidido no incorporar por ahora a dos nacionales rusos ni someter a catorce empresas de un tercer país a los controles de exportación reforzados. La decisión adapta medidas europeas adoptadas previamente; no anuncia un nuevo paquete de la UE ni convierte la congelación de activos en su confiscación.





