Utah ganó por 28-20 a BYU el sábado en el Rice-Eccles Stadium de Salt Lake City y elevó su balance a nueve victorias sin derrota, con seis triunfos en seis partidos de la Big 12. Devon Dampier participó en los cuatro touchdowns de los Utes, mientras que la defensa interceptó cuatro pases de Bear Bachmeier.
El encuentro reunió al número tres y al número nueve de la clasificación con la que ambos equipos afrontaban la jornada. BYU lo identifica como el primer cruce entre los dos dentro del top diez. Los Cougars quedaron con un balance global de 7-2 y de 4-2 en su conferencia después de no puntuar en toda la segunda mitad.
Dos ventajas que cambiaron de manos
Utah comenzó con dos touchdowns en sus dos primeras posesiones. Dampier abrió el marcador con una carrera de 22 yardas y después conectó un pase de 46 con Braden Pegan. El 14-0 inicial no impidió la reacción de BYU, que encadenó veinte puntos y se marchó al descanso por delante, 20-14.
Los Utes recuperaron la ventaja en el tercer cuarto con una posesión de 53 yardas culminada con otro pase de touchdown de Dampier a Pegan. En el último periodo, el quarterback anotó por tierra para establecer el 28-20. El registro de Utah le atribuye 177 yardas de pase y dos touchdowns aéreos, además de 89 yardas terrestres y dos anotaciones de carrera.
Las intercepciones sostuvieron el marcador final
James Chenault, Lance Holtzclaw, Trey Reynolds y Nate Ritchie firmaron las cuatro intercepciones de Utah. La de Reynolds frenó una llegada de BYU a la zona cercana a la línea de anotación. Ritchie cortó el último intento de los Cougars con pocos segundos por jugar, tras lo cual Dampier agotó el tiempo con el balón.
Pegan terminó con cinco recepciones, 86 yardas y dos touchdowns. Dampier añadió una recepción de 29 yardas en una jugada de cuarto down y una yarda por avanzar, un detalle que completa su contribución más allá del pase y la carrera.
La consecuencia inmediata del resultado es el 9-0 de Utah y una nueva derrota de BYU en la Big 12. Las posiciones tres y nueve describen la clasificación anterior al partido; la victoria no constituye por sí misma el anuncio de un nuevo puesto en la siguiente clasificación ni de una plaza ya asegurada en el playoff.





