El observatorio espacial Neil Gehrels Swift se aproxima al final de su recorrido orbital. La NASA prevé su reentrada en la atmósfera alrededor del miércoles 4 de noviembre, casi 22 años después del lanzamiento. La estimación sigue acompañada de una ventana amplia: no equivale a confirmar el momento o el lugar en el que podrían caer componentes.
En su aviso del lunes, la agencia recogió una predicción de la Fuerza Espacial estadounidense de aproximadamente las 03:30 EST del miércoles, las 08:30 UTC, con una incertidumbre de 11 horas. La NASA indicó que ambos organismos continuarían siguiendo el descenso y actualizando los cálculos.
Dos estimaciones, no una cita exacta
El registro de The Aerospace Corporation consultado esta mañana para Swift, identificado como NORAD 28485, situaba su propia predicción a las 09:11 UTC del 4 de noviembre, con un margen de 12 horas a cada lado. Ese registro empleaba una época orbital del 1 de noviembre. La fecha del dato orbital no debe confundirse con la hora prevista de reentrada.
Las dos referencias apuntan al entorno del miércoles, pero ofrecen valores centrales y márgenes diferentes. No corresponde promediarlos ni convertirlos en una cuenta atrás exacta. La NASA espera que gran parte de la nave se consuma durante el paso por la atmósfera, aunque prevé que algunos componentes puedan sobrevivir.
Una misión científica que ya terminó sus operaciones
La agencia anunció el cierre operativo el 23 de octubre. Explicó que la actividad solar reciente había aumentado el rozamiento atmosférico y acelerado la pérdida de altura. El 20 de octubre, Swift llegó a unos 275 kilómetros y entró en modo seguro al dejar de poder compensar esos efectos. Después, el equipo de operaciones envió la orden que puso fin a su actividad.
Ese comunicado de octubre también recordó que un intento de asistencia había terminado en agosto sin elevar su órbita. Swift reanudó después las observaciones que había pausado para reducir el rozamiento: alcanzó cientos de objetivos, desde restos de explosiones estelares hasta agujeros negros activos y cometas. El regreso a la actividad volvió a incrementar el rozamiento, según el relato de la agencia.







