El director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha advertido de que la violencia en el norte de Etiopía empuja a un sistema sanitario ya frágil hacia el colapso. En un llamamiento recogido este lunes por Naciones Unidas, reclama mayor protección para los civiles y para la asistencia que necesitan las comunidades afectadas.
La advertencia se centra en obstáculos concretos para atender a la población: hospitales con falta de trabajadores sanitarios, medicamentos y equipos; servicios de ambulancia muy limitados; e inseguridad que dificulta hacer llegar suministros médicos a determinadas zonas. Es la evaluación comunicada por el responsable de la OMS, sin que este artículo establezca un recuento independiente de instalaciones afectadas.
La emergencia también alcanza a la atención cotidiana
Tedros señala que la continuidad de los combates amenaza el acceso a servicios esenciales. Su mensaje incluye las urgencias, la atención materna e infantil y el tratamiento de enfermedades. La presión sobre un hospital, por tanto, no se limita a quienes necesitan asistencia inmediata por la violencia: también compromete la atención de personas que dependían de ese centro antes de los enfrentamientos.
Según el mismo llamamiento, la OMS y sus socios trabajan para entregar suministros médicos adicionales en las regiones afectadas. El anuncio describe una respuesta en marcha, aunque no ofrece en la información consultada una cantidad concreta de material entregado, una relación completa de hospitales abastecidos o una fecha en la que puedan darse por resueltas las carencias señaladas.
Protección civil y acceso a los centros
Naciones Unidas recuerda además la petición del secretario general, António Guterres, para preservar a la población y las infraestructuras críticas, detener las hostilidades y participar en los esfuerzos de mediación. Ambos mensajes sitúan la protección de la asistencia sanitaria entre las necesidades urgentes. No presentan, sin embargo, un acuerdo ya alcanzado ni garantías de que el acceso a todas las zonas esté restablecido.
La información disponible permite identificar la alerta institucional y las dificultades que describe. No basta para atribuir responsabilidades por cada ataque ni confirmar balances de víctimas, extremos que requieren pruebas específicas. El dato central del llamamiento es asistencial: sin personal, transporte seguro y suministros, atender tanto las emergencias como las necesidades habituales se vuelve cada vez más difícil.







