Gazir terminó el sábado 7 de noviembre en Gijón su desafío de 200 batallas de rap improvisado con 197 victorias y tres derrotas. La cobertura presencial publicada por EFE confirma que una jueza de Guinness World Records validó el récord del mayor número de enfrentamientos de rap disputados durante doce horas. El reto se celebró en Laboral Ciudad de la Cultura.
El resultado supera la condición competitiva fijada por la organización: podía perder un máximo de diez batallas. La guía original de Red Bull situaba en 190 victorias el umbral necesario para completar el desafío. Ese requisito deportivo y la validación del récord describen aspectos distintos de una misma jornada.
Doscientos duelos frente a 250 rivales
El programa combinó 150 enfrentamientos individuales y otros 50 en formato de dos contra uno. Esa distribución explica que se hablara de 200 batallas y 250 rivales: no son dos recuentos alternativos del número de duelos. La jornada se dividió en diez bloques de veinte enfrentamientos, sin réplicas, según la crónica de EFE.
Las únicas derrotas llegaron ante Babi, Skone y Bnet. La primera, frente a Babi, interrumpió una secuencia de 115 triunfos consecutivos. McKlopedia protagonizó la batalla número cien y Aczino disputó la última, tal como estaba previsto en el programa del organizador. El balance final conserva las tres derrotas, sin presentar la prueba como una sucesión de doscientos triunfos.
Un récord diferente al de improvisación continua
EFE entrevistó durante el evento a la jueza encargada de comprobar la validez de cada batalla antes de adjudicar la oficialidad del hito. La agencia también recuerda el precedente de Arkano, que en 2016 improvisó de forma ininterrumpida durante 24 horas, 34 minutos y 27 segundos en Madrid. Aquel registro medía duración continua, no el número de enfrentamientos del reto de Gijón.
La novedad es un desafío concluido y validado, frente al intento que anunciaba la programación previa. La cifra de 197 victorias describe su resultado competitivo; el récord se refiere al número de batallas dentro de doce horas. Mantener esa diferencia evita atribuirle un récord de improvisación continua o doscientas victorias que no obtuvo.





