El Arsenal ha ganado 0-1 al Liverpool en Anfield con un gol de Kai Havertz. La retransmisión de AS describe un partido con largos tramos de iniciativa local y una respuesta defensiva visitante que sostuvo la ventaja hasta el final. El resultado permite al conjunto de Mikel Arteta aprovechar el tropiezo previo del Manchester City y situarse al frente de la clasificación.
La acción decisiva llegó después de una recuperación que encontró a Madueke por la derecha. Declan Rice recibió y sirvió un centro raso para el remate de Havertz. El delantero no solo aportó el gol: también participó en el esfuerzo sin balón de un equipo que tuvo que gestionar muchas situaciones cerca de su propia área.
El Liverpool empujó sin encontrar el empate
El equipo local acumuló aproximaciones y centros, con Kerkez especialmente activo en el costado. Wirtz estrelló una falta en el larguero y Mac Allister buscó distintas vías de remate. La presión generó sensación de peligro, pero no se tradujo en el gol que necesitaba el Liverpool para cambiar el reparto de puntos.
David Raya intervino en envíos laterales y remates que exigieron concentración durante todo el encuentro. La defensa del Arsenal cerró espacios y obligó al rival a repetir ataques sin premio. En la segunda parte, los visitantes también encontraron momentos para salir y amenazar con espacios, aunque el desarrollo siguió exigiéndoles trabajo de contención.
Ganar también fue saber sostener el partido
Los cambios del Liverpool aumentaron la presencia ofensiva y el tramo final incluyó más balones al área. El Arsenal mantuvo el resultado durante el tiempo añadido. La diferencia entre ambos no estuvo en quién pasó más minutos cerca de la portería contraria, sino en resolver una ocasión y defenderla sin conceder el empate.
El 0-1 deja una victoria significativa para la pelea de arriba y una tarde frustrante para el Liverpool. No convierte cada fase de dominio en superioridad total ni cada repliegue en falta de ambición. En Anfield, el Arsenal encontró una ventaja concreta y se encargó de que llegara intacta al pitido final: menos vistoso que una goleada, igual de válido en la tabla.







