Microsoft está probando nuevos controles para decidir qué aplicaciones de escritorio pueden acceder a la cámara, al micrófono y a la ubicación en Windows 11. La información de Hipertextual, que remite a Neowin, sitúa la novedad en la compilación experimental 26340.9767 del programa Insider.
El cambio busca dar una gestión más individual a programas tradicionales instalados mediante archivos ejecutables. No debe confundirse con una actualización disponible ya para todos los usuarios ni con los controles que existen para otros tipos de aplicaciones.
Decidir aplicación por aplicación
La cobertura describe opciones dentro de Configuración, en el apartado de Privacidad y seguridad. La idea es permitir o denegar el acceso de cada programa sin tener que bloquear globalmente una función que otra aplicación legítima necesita.
También se muestra información sobre el uso reciente de la ubicación. Ese historial puede ayudar a relacionar un acceso con una aplicación concreta, aunque ver una actividad en el listado no demuestra por sí solo que exista una conducta maliciosa.
Identificar quién pide el permiso
Otra de las opciones en pruebas permite observar información sobre el editor de una aplicación. Un programa sin firma puede aparecer señalado como tal. La firma aporta información sobre su origen; no constituye, por sí sola, una garantía absoluta de que cualquier comportamiento sea adecuado.
Microsoft advierte, según la cobertura, de que algunos nombres pueden resultar poco familiares por el uso de componentes compartidos o aplicaciones basadas en tecnologías web. Conviene identificar el programa antes de concluir que una entrada desconocida es necesariamente una amenaza.
El alcance definitivo dependerá de cómo evolucione la prueba. Para el usuario de una versión estable, la consecuencia práctica es sencilla: no hay que buscar un interruptor que quizá aún no haya llegado a su equipo. La noticia está en la prueba de un control más granular, no en prometer una disponibilidad general que todavía no se ha confirmado.







