La Universidad de Sheffield ha reproducido de forma consistente el efecto óptico de uno de los objetos de vidrio más llamativos de la Antigüedad: la copa de Licurgo. El material puede verse verde bajo luz reflejada y rojo cuando la iluminación pasa a través de él.
La universidad comunicó el avance el 26 de octubre y prevé mostrar una escultura contemporánea realizada con ese vidrio en el Festival of the Mind, del 6 al 15 de noviembre. No se trata del hallazgo de una copa nueva, sino de la recreación de un comportamiento que sigue sorprendiendo en una pieza romana del siglo IV.
Una receta que exige algo más que añadir metales
La técnica Lisa Hollands trabajó en la composición y el proceso de fabricación junto a especialistas en vidrio romano. La comunicación de Sheffield describe pruebas con materiales, hornos y condiciones de oxígeno para conseguir el efecto deseado.
La presencia de pequeñas cantidades de oro y plata forma parte de la explicación del comportamiento óptico. Pero saber qué elementos aparecen no equivale a disponer de una receta que produzca siempre el mismo resultado. Ahí reside buena parte del trabajo experimental.
Del laboratorio a una pieza artística
El artista Elliot Walker ha utilizado el nuevo material en una escultura que dialoga con el original antiguo. Tras su presentación, la universidad anuncia su exhibición permanente en el Turner Museum of Glass, con iluminación preparada para mostrar el cambio de color.
La copa de Licurgo se conserva en el Museo Británico. Su apariencia depende de cómo se ilumine, no de que el vidrio cambie físicamente de forma ante el visitante. Esa diferencia permite entender el efecto sin convertirlo en una supuesta tecnología mágica perdida.
La historia une conservación, materiales y arte contemporáneo. Los romanos no dejaron un manual listo para descargar, pero sí un objeto cuyo comportamiento puede medirse. La investigación moderna aporta una forma repetible de recrearlo y una ocasión cercana para verlo en una obra nueva.







